Un mes atrás, cuando se supo que el grupo Kraftwerk vendría a la Argentina, los fans de esta leyenda viva del tecno-pop y la música electrónica festejaron y celebraron la noticia. Ahora, sin embargo, están casi de luto, porque se confirmó que Florian Schneider, pilar del grupo junto a su socio Ralf Hütter, abandona la banda.
Esta segunda visita de Kraftwerk al país será el 24 de marzo (la primera fue en octubre de 2004) dentro del festival Quilmes Rock, como apertura del tan esperado concierto de los británicos Radiohead. Obviamente vendrán sin Schneider, quien en realidad ya no integraba el grupo durante 2008 y su ausencia sólo había sido anunciada implícitamente: había estado ausente en todos los conciertos ofrecidos por Kraftwerk a lo largo del año pasado. Una noticia de semejante magnitud y silencio es una clara muestra de la conducta del grupo, que ignora toda convención promocional en el mundo de la industria musical, enigmáticos ya desde los años setenta.
Banda pilar de la música electrónica y el pop, Kraftwerk fue sin duda el proyecto más exitoso de la revolución ideológica del 68 alemán, cuando una oleada de músicos se plantearon trabajar por fuera de los esquemas del rock anglosajón. El impacto de los humanizados robots fue enorme: influenciaron desde David Bowie hasta Brian Eno, y fueron (y siguen siendo) claves para cualquier músico que trabaje con sintetizadores.
La separación no representa, sin embargo, un amargo fin de recorrido con los emocionales hombres máquina para Schneider (aunque no se puede decir lo mismo para sus fans), de quienes se separó muy amigablemente. Allí está, de hecho, la declaración en la página oficial de la banda: “Florian es un músico excelente, que siempre busca el sonido perfecto a través de la tecnología”.
Desde esa misma página web se hace mención a sus nuevos proyectos como solista, así como también a los de los “nuevos Kraftwerk”.
Sin embargo, que Schneider haya abandonado el laboratorio implica que ya no se podrá escuchar a “Florian y Ralf” sin nostalgia. De alguna manera, además de los fans, se podría decir que lloran maniquíes digitales en todo el mundo.