Fernanda Nicolini
19.10.2009
Súper Siempre. Desde la izquierda: Sergio Bizzio, Alan Courtis, sleeveface del ausente Prior a cargo de la cronista y Francisco Garamona.
¿Es una banda conceptual? ¿Es un grupo de música sin músicos? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? Nooooo, ¡es Súper Siempre! Y ni sus cuatro integrantes son capaces de definir qué es exactamente lo que hacen cuando se suben a un escenario y ejecutan esos larguísimos sets en los que algunos de ellos tocan instrumentos que a duras penas dominan. Eso sí: están preparados para que les griten y les tiren con todo, incluso esta noche, cuando presenten su disco debut, Juicio al perro, gratis en el Auditorio del MALBA.
A modo de introducción para principiantes, podríamos decir que los Súper Siempre son una especie de Spice Girls artie: tenemos a Alfredo Prior, pintor, escritor y –al momento de esta nota– engripado; a Sergio Bizzio, escritor y guionista; a Francisco Garamona, poeta, responsable de la editorial Mansalva y músico aficionado, y a Alan Courtis, el único músico de profesión, pero siempre metido en lo poco convencional, quizá lo recuerden de la antológica banda Reynols.
Para armar la génesis del grupo, Courtis cuenta que a fines de 2007 Prior le dijo que tenía ganas de tocar, Garamona agrega que estaba la idea de armar un proyecto estrambótico y Bizzio aclara que él fue la última incorporación: una tarde lo invitaron a una zapada infinita y él, que no distingue un re de un do, al terminar pensó “ojalá que me llamen”. Y sucedió.
“La idea siempre fue tocar lo que sale, grabar y generar un registro musical de eso para armar secuencias musicales, paisajes sonoros. Es como si estuviéramos haciendo pinturas sobre un lienzo con intensidades de sonidos que generan sus propias armonías”, intenta explicar Garamona.
–¿Qué pasa con el público que está acostumbrado a escuchar canciones convencionales y quizá no entienda esta propuesta?
Bizzio: –Me parece que no hay nada que entender, porque lo que hacemos tiene que ver con vivir una experiencia.
Garamona: –Es como una especie de intervención sonora donde la gente participa activamente.
–¿Cómo?
G: –Tirando piedras (risas).
B: –Yo hice de público una vez: estaba muerto de sed así que bajé a tomar un trago y después volví.
Courtis: –No hay un manual acerca de cómo se debe escuchar Súper Siempre, porque no sabemos. Somos un grupo de no músicos queriendo ser músicos y de músicos queriendo ser no músicos. Lo raro es juntar personas de diferentes disciplinas.
–Si no fueran quienes son por fuera del grupo, ¿tendrían la posibilidad de tocar en el MALBA?
C: –¿Quién sabe? Igualmente, tenemos bastantes detractores.
G: –Sí, sí, el otro día leí que en un blog preguntaban cómo era la música de Súper Siempre y decían: “¿Viste cuando querés pinchar una albóndiga con un tenedor y le errás?”.
Todos: –¡Muy bueno!
G: –Igual, podemos tocar en cualquier lado: en la calle, en el MALBA, en lugares tenebrosos.
B: –Y podemos caer de sorpresa. Ahora, con la primavera, tenemos ganas de hacer una serie de conciertos en jardines de casas. ¿Viste un cuento de Cheever que se llama “El nadador” y el tipo va nadando de casa en casa por las piletas de los vecinos? Bueno, algo así.
C: –Y si unís todos los jardines en el mapa se forma...
B: –¡Una estrella de cinco puntas porque somos satánicos! No, mejor Súper Siempre... Igual, lo del MALBA es todo un gran malentendido: nosotros queríamos hacer una presentación en la terraza, tipo Los Beatles en Abbey Road, pero nos dijeron que no se podía, así que nos mandaron al auditorio.
–¿Cómo será esta presentación?
G: –Vamos a adelantar temas de nuestro próximo disco, que se llama Los Hielos Eternos de América Latina. Es un disco conceptual, americanista, donde revisitamos la música etnográfica latinoamericana; es algo completamente distinto a lo que hacemos ahora.
C: –Como volver a la Era del Hielo pero Latinoamericana.
B: –¿Viste que Los Hielos... no lo podés pronunciar? Me gusta. Ah, y queremos filmar un video en la Antártida.
C: –Sí, vamos a llevar heladeras a la Antártida.
G: –Lo nuestro es una idea de rock que no respeta...
–Perdón, ¿es rock?
G: –Sí, claro, es rock.
B: –No, para mí es jazz.
C: –Yo creo que es lo que era el rock antes de ser rock.