El país
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CONTRATAPA

Caparrós: cero a la izquierda

Si esto sigue así el gobierno centrista de los Kirchner va a tener la culpa de una vuelta victoriosa de la derecha. Por Martín Caparrós.

12.09.2008
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El problema es después. Ahora estamos como estamos –más o menos– y se diría que esto va a durar: tengo la sensación de que los tres próximos años van a ser pura mediocridad semejante. Es una sensación: una mezcla de ideas que no puedo llamar un análisis pero que, si analizo, me parece acorde con los datos que tengo, las experiencias, las palabras. Creo que, a menos que se produzca alguno de esos shows inesperados que la Argentina siempre ofrece, los tres años de kirchnerismo que nos quedan van a seguir siendo, en el mejor de los casos, como éstos: un gobierno confuso, sin objetivos claros, sin pertenencia definida, sin una base firme, que va y viene entre la realidad y su discurso y que, de vez en cuando, puede intentar incluso alguna medida con la que estoy de acuerdo.

Pensando en los gobiernos previos no parece tan grave: sólo será otra de esas pérdidas de tiempo, de esos clásicos desperdicios de oportunidad que han hecho grande y tonto –tan fracasado– a este país.

El problema es después. Porque, para desgracia de propios y ajenos, este gobierno dice que promueve ciertos cambios progres –y ha convencido a buena parte de la ciudadanía desatenta, la mayoría, que no siempre tiene ganas de ponerse a analizar matices. Si un señor te recibe en un consultorio con una bata blanca y un estetoscopio y te dice sacate la camisa y decí treinta y tres, vas a pensar que es un doctor. Y después, cuando te diga que tenés pie de atleta aunque lo que te duele es una oreja no vas a pensar que no es doctor, vas a decir qué pelotudos son los médicos, no entienden una goma.

Los K se la pasaron diciendo que eran médicos, y sería injusto culparlos por eso. Después de 2001 era notorio que se había abierto un espacio de cambio: la ¿izquierda? lo dejó libre, y la naturaleza y el ¿peronismo? tienen horror al vacío. Entonces los K corrieron a asaltarlo: desenterraron, tras mantenerlas sepultadas 25 años, sus pequeñas historias juveniles y supusieron que con eso les alcanzaba para borrar sus años de negocios impresentables y menemismo activo. No hay por qué culparlos: ellos tenían que intentarlo. Los que no teníamos por qué tragarlo éramos los demás, pero parece que, tras declararnos huérfanos orgullosos, nos asustamos y salimos a buscar un papá.

Así que vinieron, ocuparon ese espacio, usaron algunos de sus símbolos y proclamaron que su gobierno es progre o que es de centroizquierda o que está del lado del pueblo o esas cosas y se pusieron a hablar de justicia social y derechos humanos y redistribución de la riqueza –aunque acumulen miles de millones y los usen para pagarles a los países centrales mientras las escuelas y los hospitales no funcionan, aunque sigan gobernando con los caciques habituales, aunque mantengan la desigualdad más insidiosa. Pero el discurso seguía tan progre y hubo quienes lo creyeron o simularon creerlo o pensaron que les convenía creerlo. Entonces los K cooptaron algunos de los movimientos sociales más reconocidos y los integraron a su aparato, con funciones cambiadas: las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo pasaron a ser su mejor firma de relaciones públicas, la legitimadora incuestionable; los piqueteros pasaron a ser su fuerza de choque, los clientes más fieles; ciertos intelectuales respetables pasaron a ser su coro griego, aplausos prestigiosos. Yo estoy absolutamente a favor de que ese tipo de movimientos se involucre en política partidaria: son políticos y toman partido, no podrían hacer otra cosa. La pena es que se peguen a un gobierno que no cambia nada, que desdeña las metas que esos movimientos proclamaban. Uno de los mayores logros del kirchnerismo –que el establishment alguna vez le agradecerá como merece– ha sido deslegitimar y esterilizar a las Madres, los piqueteros y compañía limitada.

Pero el problema central es que las mayorías distraídas –fogoneadas por ciertos medios y ciertos grupos muy atentos– aceptan el discurso: sí, claro, es un gobierno medio zurdo, fijate, están las Madres, los piqueteros, mirá lo que dicen. Sí, así es como gobiernan estos tipos, un desastre, lo que hace falta es…

Ése es el problema y es, ahora, sobre todo, un desafío para los que nos decimos más o menos de ¿izquierda? Digo izquierda para tratar de entendernos; ya sé, lo tengo escrito: somos confusos, tan confusos que no tenemos ni siquiera un nombre. Pero se pueden establecer ciertas características generales, casi obvias: cuando digo izquierda hablo de los que eligen creer que no tiene que haber ricos y pobres –que la diferencia entre los que tienen más y los que menos, si la hay, debe ser muy escasa. Los que eligen creer que todas las personas deben tener las mismas posibilidades de alojarse, curarse, aprender, trabajar, desarrollarse, y que el Estado sirve para garantizarlo. Que debe haber formas reales de participación de los ciudadanos en las decisiones políticas y en el control del gobierno. Que la justicia debe hacer justicia. Que ninguna institución religiosa o militar o económica puede imponer sus normas a los ciudadanos. Que el nacimiento, el género, las preferencias sexuales no deben definir el tratamiento que cada cual recibe de los otros. Que las personas son más importantes que las patrias.

Son puntos básicos, pero ahora se alejan y se alejan. Si todo sigue así, si de nuevo conseguimos no hacer nada, dentro de tres años –con suerte– esto termina en un gobierno Macri-De Angeli, Carrió-Miguens, Solá-Balestrini o lo que sea que la nación bendiga. Ése es el problema: no este gobierno mediocre, sin objetivos claros, sin pertenencia definida, sin una base firme, que va y viene entre la realidad y su discurso, ya perdido, sino el efecto que este gobierno puede tener sobre los diez próximos años. Si esto sigue así el gobierno centrista de los Kirchner va a tener la culpa de una vuelta victoriosa de la derecha todavía más derecha a la política argentina. El período K terminará siendo un terrible cero a la izquierda.

En eso, creo, debería consistir una política de ¿izquierda? en estos tres años: en tratar de buscar opciones que eviten el desastre anunciado. Hay tiempo, ideas nunca hubo. Pero ya estamos grandes –yo, por lo menos, ya estoy grande: no me quedan muchas otras chances. Si no hacemos algo más o menos pronto, los años diez van a ser otros años noventa y van a ser otra vergüenza, tan tristes de vivir, tan denigrantes.

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Joan Diro 47 años  | 

Los K me fueron presentados en un asado de cumpleaños de un ex-intendente del Calafate. Los conozco desde hace un tiempo, Cuando mis amigos me preguntaban por ello, siempre les sugeria que pensaran lo peor. Ideologicamente son un flan. Menemistas en los 90, vendieron el pais, telefonos, ferrocarriles, agua, aerolineas, gas, YPF incluida, de la cual mordieron una tajada que enviaron al exterior, manejaron a su antojo y aun esperamos que rindan cuentas. Subieron a caballo del progresismo y apoyandose en la CTA, y hoy andan a los besos con Moyano, Hablan del tren bala y el pais esta desmenbrado. Manejan todo con DNU, como reyes. Reciben fondos de los narcos para sus campañas, regalan el subsuelo minero y pesquero. No son izquierda, nio derecha, son una nueva categoría: mamarracho. Pero no te entienden y es mas facil matar al mensajero. Aun por tipos que no saben nada de tu trayectoria. Alpedismo puro. Y esto es lo que hay, y tal vez merezcamos lo que tenemos (pero no todos)

jose 43 años  | 

O sea Caparros,¿ nos estas diciendo que las organizaciones sociales, Madres, Abuelas y muchos intelectuales no saben nada o los compraron o le pusieron algo en la bebida y vos nos estas esclareciendo sobre el gobierno y sus millones? Sabes que, Caparros, hace mucho que no te leo, y sabes que, voy a seguir haciendolo.

ignacio hernandez 0 años  | 

Me doy cuenta y te felicito por lo buen peronista que sos, eludiste entodo momento de decir que los K SON PERONISTAS. es decir històricamente, oportunistas, se dan vuelta de la noche a la mañana hoy sta con vos y mañanba te traiocionan, salta el alambrado(dicho por un gran peronista) aùn con las pata maneada..eso es el peronismo y ya sè vos fàcilmente vas a decxir vos sos un gorila y chau y aunque no lo creas siempre he cvompartido todas la experiencias polìticas con la "izquierda" peronista, pero no hay nada que hacer son todos iguales. De todas maneras siempre te sigo creo que sos un gran tipo y coincido con mucho de lo que decìs...lo tuyo SIRVE un abrazo

0 años  | 

Walter 40 años: ¿por que no te vas a vivir a Cuba? allí estarias a tus anchas, aunque ahora dentro de poco te podes ir a Bolivia y te va a salir mas barato el pasaje con todos tus pertenencias (el mono). Aqui no tenes nada que hacer!!! Tomátelas Walter, allí serás feliz!!

Grantidany 94 años  | 

Caparrós, vos y todos los izquierda, NO SABEN LO QUE QUIEREN y cuando tienen la oportuniddad de hacer algo. "les sale esto" que estan haciendo los KK. "NO SOMOS TODOS IGUALES" y siempre habrá diferencias, te guste o no te guste. Vos y todos los zurdos han elegido ser una manga de fracasados porque jamás lograran obtener lo que discursean (lo que dicen). Se proponen metas NO LOGICAS y allí esta la falla. NO SOMOS TODOS IGUALES ni tenemos las mismas capacidades. Con respeto: Grantidany

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