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EL ANÁLISIS POLÍTICO PIERDE UNA VOZ CRÍTICA

Falleció Oscar Raúl Cardoso

Fue autor de exitosos libros sobre la guerra de Malvinas y el conflicto en el golfo Pérsico. Sus polémicos artículos marcaron al periodismo argentino.

02.07.2009
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Oscar Raúl Cardoso, un maestro del periodismo, falleció a los 61 años tras una larga enfermedad.

El periodista, licenciado en Filosofía y analista de política internacional Oscar Raúl Cardoso, al que sus amigos y lectores llamaban “el Gordo”, falleció ayer por la tarde, a los 61 años, sin que transcendieran las causas. Sin embargo, hasta hace pocos días seguía trabajando tanto en el diario Clarín como en Telefe Noticias, Terra Magazine y en su blog Adentro y Afuera.

La muerte lo tomó por sorpresa. Y trabajando. Incluso hasta tuvo tiempo de analizar la actualidad política internacional a través de su habitual columna del matutino. Allí, hace dos días se explayó sobre el golpe de Estado en Honduras, al que consideró que, de continuar, podría transformarse en uno de los más oscuros precedentes para toda Latinoamérica.

Cardoso nació en Buenos Aires en 1948 y llevaba más de 30 años desempeñándose en el periodismo. Su primer gran trabajo fue como corresponsal itinerante de Clarín en los años 70 cubriendo, entre otros hechos, las guerras civiles en América Central. Y a partir de allí, en muchas oportunidades escribió sobre los conflictos bélicos en distintas partes del mundo. En 1982 tuvo a su cargo la cobertura diplomática de la contienda argentina con el Reino Unido por las islas Malvinas, y en 1991 fue de enviado especial a la guerra del golfo Pérsico. Ese mismo año también escribió sobre el derrumbe de la Unión Soviética.

Publicó tres libros: La trama secreta (junto a sus compañeros Ricardo Kirschbaum y Eduardo van der Kooy), Crónica de los días del Scud, sobre la Guerra del Golfo, y Sindicalismo: el poder y la crisis (junto a Rodolfo Audi).

La trama secreta fue uno de los primeros grandes éxitos de los libros periodísticos en el comienzo de la democracia. Obtuvo el Premio Ortega y Gasset al Mejor Trabajo Periodístico del Año en 1983, fue traducido a varios idiomas, y superó los 150 mil ejemplares vendidos, sólo en la Argentina. En esa obra, los autores recopilaban documentos secretos y entrevistas a los protagonistas de la guerra de Malvinas.

Crónica de los días del Scud cubre una de las especialidades de Cardoso: la política en Oriente Medio. Pocos como él han escrito sobre los conflictos palestino-israelí y del mundo árabe en general.

Cardoso no era un periodista neutral. No tenía problemas de expresar sus ideas en los artículos que firmaba. Sus opiniones críticas tenían como objetivo los gobiernos autoritarios, las políticas imperialistas, los lugares comunes del pensamiento único y la mirada complaciente del Primer Mundo ante los abusos cometidos en el resto del planeta.

Cardoso era también hincha de Boca. En su blog se tomaba una pausa de los conflictos internacionales para festejar los triunfos de su equipo.

Además del Premio Ortega y Gasset, que entrega el Grupo Prisa, responsable, entre otras publicaciones, del diario El País de España, recibió el premio Santa Clara de Asís a su trayectoria profesional. Su mirada crítica e inteligente se va a extrañar en las redacciones y en los medios de comunicación.

OPINIÓN: Un maestro del oficio, por Marcos Cittadini

Acompañé como coconductor a Oscar Raúl Cardoso durante tres años en la primera mañana de Radio Nacional y lo que aprendí con él marcó toda la vida mi forma de ver el periodismo.

El gordo era arbitrario, contradictorio, pero siempre brillante, comprometido y preocupado por que cada intervención suya importara.

Le encantaba cada mañana, después del programa, contar anécdotas. Y a nosotros también, aunque nos relatara dos o tres veces la misma historia. Siempre iba a encontrar un modo de hacerla atractiva de vuelta. Todo tenía forma de cuento porque hizo un trabajo muy difícil en forma sencilla: iba a cualquier lugar del planeta y narraba la guerra, el sinsentido de la muerte, la destrucción del hombre, la esperanza revolucionaria con las palabras adecuadas.

Por eso podía recordar divertido el día en que desde un teléfono de Moscú exigió a su editor la tapa para anunciar el fin de la Unión Soviética. O los ríos de sangre en las calles de la capital de Ruanda como la experiencia que agotó su confianza en la especie humana.

Cada cosa que nos enseñó es fundamental. Por ejemplo, que la medida de la inteligencia es la capacidad de unir elementos en teoría contrapuestos. O que un periodista nunca es independiente, y por eso su trabajo es tratar de forzar los límites que le impone su medio todos los días.

Hace unos años, rechazó la invitación a formar parte de la Academia Nacional de Periodismo. Él no tenía nada que ver con la celebración o legitimación de una actividad de la que decía: “Los periodistas siempre somos funcionales al sistema porque, en el mejor de los casos, resolvemos en forma simbólica lo que habría que resolver en las calles”.

Por eso un periodista nunca puede estar satisfecho. Que alguien que uno quiso se muera es triste, pero que se vaya el último referente de una forma de hacer y entender el periodismo es desolador.

Espacio de los lectores

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Roberto Propato 41 años  | 

Estimado Alejandro A., acerca de tu comentario, soy hijo de Roberto Propato y me gustaría contactarme contigo por el recuerdo que tenés de él, saludos

Bruno 42 años  | 

Trabajé durante cuatro años con Oscar y fueron infinitas las cosas que aprendí. Principalmente, como dice Marcos, el valor de la ética profesional e ideológica. Andaba enseñando cómo hacer esto sin siquiera decir: a ver, esto se hace así... Nada de improvisación en lo suyo, además de su vida académica (Master en el exterior incluido) el gordo leía tres libros tras otros. A veces hay que tener cuidado, aun en los comentarios de una nota, de lo que se publica, en especial cuando se critica sin conocer absolutamente nada de lo que se habla. Cardoso es una raza en extinción porque su formación requiere de años y la industria periodística ya no admite ese tiempo de maduración.

una cagada 0 años  | 

La muerte del gordo es una cagada, como muchas muertes. No soy lector de Clarin (soy mirador nomas en algun bar), por una cuestion ideologica, pero las columnas del gordo si las leia. Lo escuche en radio y lo veia en cable. Se fue un gran periodista, un capo en lo suyo, a pesar del nardo ese de YO 25 años y otros que lo unico que pueden (no creo ni que sepan) decir es gansadas sobre un verdadero profesional, de los que sabian de lo que hablaba. Lamento mucho su ida, habia tiempo para llevarselo no ?

tin 34 años  | 

Roberto 48 años: tienen algo bueno los yanquis, como no sean escritores y algunos cineastas. ... Ah, la democracia, que tarado!!! YO 25: sos medio gil? A LOS QUE LO CRITICAN POR TRABAJAR EN CLARÍN: sé que ustedes viven en el campo cultuivando la tierra, haciendo sus ropas y preparando la revolución definitiva. pero no se preocupen, no digo nada. CREO QUE EL TIPO ERA GROSO, Y LA CLAVE ESTÁ EN EL ANTE ÚLTIMO PARRAFO DE LA NOTA DE MARCOS. SALUTTI!!!!!!!!

Rulo de Ramos 44 años  | 

Lamento la muerte de este hombre, a mi me gustaba leer sus artículos. SEguramente aquí hay gente que le quedaba chico sus articulos, pero bueno, yo soy así, no demasiado culto. Es increible como en cualquier tema se ve hostilidad al máximo, fíjense la agresión por derecha o por izquierda que hay en los comentarios. No somos todos un poco K o un poco Videla?

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