
Moyano, D'Elía y un signo de unidad, esta tarde, al término de la cita que mantuvieron en la CGT, frente a lo que ellos consideran una avanzada de la derecha. (DyN)
“Estamos preparados para pelearnos con la derecha y ganarle, pero no estamos preparados para enfrentar a los grupos de izquierda”. La confesión que Néstor Kirchner hizo ayer a la mañana en la quinta presidencial explica el pedido que Cristina Fernández concretó por la tarde en la sede de la Unión Ferroviaria para que la CGT y las organizaciones sociales del kirchnerismo levantaran la movilización que habían convocado para el 20 de noviembre “en defensa del orden constitucional y el proceso democrático”. Fuentes oficiales aseguraron a Crítica de la Argentina que el matrimonio presidencial llegó a esa conclusión después de casi dos semanas en las que los reclamos sindicales y callejeros desbordaron al oficialismo por izquierda, como hacía mucho no sucedía.
Ayer, a las 10 de la mañana, el ex presidente reunió en la residencia de Olivos al jefe de la CGT, Hugo Moyano, el titular del sindicato de taxistas, Omar Viviani, y el gremialista de Judiciales, Julio Piumato, con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y un grupo de funcionarios que dependen de su área. El objetivo inmediato era coordinar una manifestación en la que el oficialismo se proponía reunir a alrededor de 150 mil personas en busca de recuperar la calle, la obsesión de todo peronismo. El fin estratégico era recostar al Gobierno sobre el sindicalismo cegetista –uno de los sostenes fundamentales de la gobernabilidad kirchnerista–, pero sumar también a la Central de Movimientos Populares, de Luis D’Elía, al Movimiento Evita y al Frente Transversal. Por eso, el líder de la FTV visitó a Moyano en la CGT por la tarde y participó de una conferencia de prensa en la que confirmó su participación en el acto.
Poco después, según pudo saber Crítica de la Argentina, Cristina convenció a su marido de que lo mejor era postergar la movilización y pararse por encima de los sectores y las lógicas que hoy se enfrentan en el terreno sindical y político. En la Unión Ferroviaria, la Presidenta hizo una larga defensa del modelo de unicato sindical que encarna la CGT, desafiado por los ensayos de comisiones internas que pretenden desembarazarse de la tutela del sindicalismo empresarial. “Le pedí al compañero Hugo Moyano que el acto del 20 de noviembre lo hagamos en algún otro momento. Ahora iba a ser utilizado para disfrazar y distorsionar lo que es simplemente un reconocimiento de un gobierno que les ha devuelto a los trabajadores su dignidad. Es mejor mostrarles a algunos que el modelo de organización sindical va más allá de un acto”, dijo Fernández de Kirchner rodeada por Moyano y el cacique ferroviario José Pedraza. “No quiero que a ningún trabajador argentino le sea enrostrado que quiere imponer a los demás una forma de organización”, agregó.
Del encuentro en Olivos, ya había surgido la necesidad de marcar diferencias entre las organizaciones que se movilizan por reclamos sociales y gremiales, que desbordan por izquierda al oficialismo. De hecho, uno de los presentes le dijo a este diario que, en el encuentro, Kirchner le pidió a Moyano que llamara al secretario adjunto de la CGT, Juan Belén, para ordenarle que se callara y dejara de atacar a la “zurda loca”, en referencia al sindicalismo disidente. Pero Belén no fue el único dirigente que sinceró sus convicciones. La UTA emitió ayer un comunicado de indisimulable corte macartista, plagado de concepciones y términos como los que había enunciado Belén por la mañana. “Partidos políticos de izquierda pretenden disfrazar, bajo la máscara de una fundamentación inconsistente y rebuscada, la intención de dividir y, por lo tanto, debilitar a la UTA, el sindicato que representa a todos los compañeros de Subterráneos”.
Esta semana, la pareja gobernante quedó en una encrucijada. Funcionarios del gobierno nacional recomendaron con insistencia la vía represiva para saldar el conflicto social. Cerca de los Kirchner citaban encuestas que indicaban que una respuesta de ese tipo derivaría en un rápido ascenso de la imagen del Gobierno. Sin embargo, finalmente esa alternativa parece haber quedado en segundo plano.
En un giro con respecto a los primeros días de la semana, el gobierno nacional busca distinguir entre dirigentes como Juan Carlos Alderete y Raúl Castells, que reclaman la renuncia de la Presidenta, y sectores como Libres del Sur o el grupo de 20 organizaciones de desocupados que cortaron la avenida 9 de Julio en reclamo de mayor participación en el Plan Argentina Trabaja, regenteado por los intendentes del conurbano. Kirchner asegura que Alderete cuenta con el apoyo político y financiero de la Federación Agraria, de Eduardo Buzzi, y que Castells tiene respaldo del peronismo disidente.
En un marcado contraste, ayer, tres días después de la represión a los miembros de la Mutual Sentimiento en Plaza de Mayo, Aníbal Fernández llamó por teléfono a la diputada de Libres del Sur, Cecilia Merchán, para preguntarle cómo estaba su hija, una de las detenidas. El llamado del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para una reunión el lunes próximo con el cuerpo de delegados de Metrovías es parte del mismo intento.
EL CAOS SEGÚN RAÚL CASTELLS. El dirigente Raúl Castells unió los más diversos argumentos para conformar una mezcla de cuestionamientos al gobierno de Cristina Kirchner. Pidió elecciones adelantadas, machacó con la inseguridad en la provincia de Buenos Aires y hasta se metió con la reforma política. “Hay que pedir elecciones anticipadas a presidente, ya que mientras estén los Kirchner esto es un caos. No se puede vivir en estas condiciones si siguen los Kirchner hasta diciembre de 2011”, dijo el líder piquetero del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) durante una protesta frente a una de las sedes del Banco Provincia, en el barrio de Constitución.
En su cadena de críticas, sostuvo que existe “un malestar profundo por la inseguridad que genera el gobierno de Kirchner”; afirmó que la gente está “harta de este gobierno” y quiere que se vaya”; y analizó que, a pesar de que el oficialismo perdió en las elecciones del 28 de junio, “votaron facultades delegadas, ley de medios y quiere proscribir a los partidos más chicos” con la reforma política.
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como termina este gobierno...como una fotocopia del menemismo.defendiendo lso jerarcas del poder sindical corrupto.
Me cagaron, yo que pensaba ir para comerme unos choripanes y tomarme unos tetras y varia birras gratis y de paso ganarme unos manguitos y darme un paseo por la capital, me voy a tener que quedarme en casa durmiendo o pagarmelo yo con el plan descansar. Ya no se puede creer en nadie, y menos en esta que dice que es la abanderada de los pobres y nos caga este currito que tenemos. Si seguimos asi me voy a tener que buscar un trabajo.
Los términos derecha e izquierda solo le han provocado a la humanidad mayor confusión. Son utilitarios para acomodar situaciones y crear enemigos donde no los hay. Si los ricos son la derecha. ¿ en el partido gobernante no hay ricos ?. Si la derecha es golpista, ¿ no lo fué el partido gobernante en 1966, 1989 y en 2001?.
Al tuerto no le gustan los de Carta Abierta, le da cosa, porque no es intelectual. Al menos en esa dice la verdad, es un atorrante oportunista ignorantón que se colgó del poder de casualidad gracias a lo robado.
No importa Compañeros. Nosotros acatamos lo que dice nuestra Presi y ya vendrán tiempos de festejar en Paz y en Familia que es lo que quiere todo Argentino de Bien y no estos Gorilas de los Medios de Incomunicación que siempre fueron Golpistas aliados de los Apátridas y de los Ologarcas. Si Evita viviera les haría tronar el escarmiento.