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OPINIÓN

El plan

Antes, dice Elvira, las cosas eran distintas. Llegaba una caja grande y adentro estaba el arroz, la polenta, el aceite, el flan, la sémola, la salsa de tomate, todo: estaba todo lo que vos necesitabas. J. Licitra.

Por Josefina Licitra
16.11.2009
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Antes, dice Elvira, las cosas eran distintas. Llegaba una caja grande y adentro estaba el arroz, la polenta, el aceite, el flan, la sémola, la salsa de tomate, todo: estaba todo lo que vos necesitabas.

–Antes –dice– vos vieras lo grande que era la caja.

Elvira está sentada en la galería de su casa: tres ambientes de cemento áspero y un patio que desemboca, rejas mediante, en una calle de polvo. Sobre la mesa hay un mate y un cuenco lleno de azúcar. Elvira ceba y chupa con el mismo desencanto con el que respira. Así pasa tres mañanas por semana: desayunando flojamente y recibiendo a la gente que pasa a buscar la leche del Plan Vida.

–Antes –dice– te llegaba hasta yerba de marca, no este pastito.

Elvira frunce los ojos. La mirada se le queda en un lugar que no es allá ni acá, y que suele ser el recuerdo. En el conurbano, donde el 35% de los habitantes está bajo la línea de pobreza, hay cerca de un millón personas cuyas vidas transcurren en este trance paradojal que sólo genera el Estado: a falta de un Plan, hay planes. Y la gente hace con ellos un trabajo de costura que, en el mejor de los azares, los salva de partirse al medio. En el caso del Plan Vida, se trata de un proyecto asistencial que cubre a las criaturas de cero a seis años y que es administrado por 35 mil manzaneras que, como Elvira, hacen de sus casas un lugar de expendio, una pasarela de mañanas rotas.

A veces, dice Elvira, vienen los nenes apurados y fuera de horario. La madre sale a trabajar temprano y ellos se quedan dormidos, y cuando ven que se les fue la hora, salen corriendo a buscar la leche para sus hermanos.

–A veces –dice– vienen pibitos de ocho, nueve años: pibitos que quedaron fuera del plan. Vienen, me lloran, me piden si no me sobra una leche, si no me quedó un fideíto. Capaz que yo me voy a comprar algo y vuelvo y los encuentro ahí, solitos, esperando. Ah, sí. Qué difícil.

Elvira es manzanera desde hace cuatro años. Tres veces por semana madruga, baldea su casa, recibe la mercadería –varias decenas de sachets de medio litro– y se sienta a esperar que entre las 9 y las 10 de la mañana lleguen los 160 beneficiarios que están en su lista. El plan, dice el gobierno bonaerense, es un programa de “nutrición complementaria”. Pero hay mucha gente que, sin un Plan y sin el plan –y sin salir a robar o a mendigar– no tendría nada que llevarse al estómago.

–Hay nenes –dice Elvira– que comen todos los días la polenta del plan.

Para entrar en las listas, las madres de criaturas de hasta seis años deben tramitar un alta y aguardar tres meses –aunque hay quienes han esperado un año o más– para recibir los beneficios: medio litro de leche por día y por nene; y, una vez al mes, una caja de alimentos que está siendo lentamente reemplazada por una tarjeta de cien pesos puesta para “transparentar” el reparto de mercadería.

–Tendrían que llegar como diez productos en la caja, pero desde hace años que casi lo único que llega es polenta. Siempre polenta, polenta, polenta. Y fideo. Y el otro miércoles otra vez polenta. Hace seis meses que no veo un aceite.

Johnny, el marido de Elvira, un hombre de ojos tan celestes que parecen ciegos, está sentado a su lado y hace un rictus con forma de sonrisa. Tiene la quijada quieta; una palmeta en la mano. Cada tanto se sacude y aplasta un mosquito.

–Hablando del plan, a la Moni parece que le sale el subsidio –dice Johnny y mata un bicho–. Yo no entiendo cómo te pinchan los mosquitos si el cuerpo de uno es duro. Más para un mosquito.

–En los poros –responde Elvira–: clavan en los poros.

Un estudio sobre el Plan Vida hecho por la Universidad de Quilmes dice, entre tantas cosas que dice, que el nivel de instrucción de las manzaneras es, en términos generales, inferior al de las beneficiarias. Una lectura posible de este dato es que hay muchas mujeres que tuvieron una educación, que alguna vez formaron parte de un Plan, pero terminaron comiendo de las manos de un programa asistencial.

No es el caso de Elvira. Llegó de Formosa a los catorce años –con segundo grado completo– y trabajó toda la vida como personal doméstico. Sus patrones le enseñaron a atender el teléfono, a hacer una cama, a leer la lista de las compras. Pero nunca la pusieron en blanco. En ese tránsito estaba cuando conoció a Johnny: un albañil de ojos glaucos con el que terminó teniendo siete hijos.

Elvira y Johnny se reprodujeron a lo grande, ahorraron, compraron un terreno en Escobar. Allí –aquí– Johnny construyó esta casa seca de todo y coronada –en una impensada concesión a la belleza– por siete dinteles en forma de arco.

–Uno por cada hijo, ¡igualito que el plan! –se exalta Johnny y Elvira le festeja el chiste.

Vos vieras, dice ella, vos vieras lo bien que salen los arcos en las fotos.

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Q 0 años  | 

Madre y esposa, vos sos "imposible de subsistir". ¿Quién te garpa la cuenta de banda ancha para vivir el día on line y posteando gansadas? Hacé Patria, matate frente al espejo...

Madre y Esposa 28 años  | 

Compañeros y compañeras, la política y la estrategia zurdo socialista es imposible de subsistir sin ayuda externa del instituciones como el FMI. Las inútiles estrategias de partir de cómo tendría que ser el mundo y no partiendo de cómo es realmente el mundo, deja como resultado siempre lo mismo, HAY QUE PEDIR. Si el zurdo socialismo no pide plata, no pueden primero mantenerse ellos en el poder poque no hay plata para devolverle a los amigos que los apoyaron, como asi también a las organizaciones piqueteras y barriales. Ellos no pueden generar riquezas, sino que la quieren distribuir. Creen en la “redistribución”. Cuáles son las características de las naciones ricas?En ellas, la gente tiene más libertad personal, se respetan los derechos de propiedad, se hacen cumplir los contratos, hay seguridad jurídica, se vive bajo el Estado de Derecho y el sistema económico está orientado hacia el libre mercado y no hacia el zurdo socialismo. Nuestra pobreza es autoinfligida y creada internamente.

Cordobés 0 años  | 

¿Me equivoco, o absolutamente nadie habla de igualdad? ¿O acaso alguien imagina que con planes o con plan se logrará?¿Cuál es la razón de que ningún gobierno, ninguno, haya solucionado el problema de la pobreza, salud, educación? Sólo dádivas en mayor o menor grado, sólo caridad, limosna. Todos sabemos que el sistema, este sistema en el que vivimos, no funciona, no funcionó nunca y no funcionará, a menos que se esté de acuerdo con los que lo usufructan, los ganadores, sí, y son pocos. A menos que se esté de acuerdo con la competencia del todo vale. A menos que se esté de acuerdo de que haya pobres para que haya ricos, que haya multitud de pobres, países enteros en la miseria, para que exista un grupo cada vez más acotado de gente con glamour. La igualdad dicen, piensan muchos: es una utopía. Y sin embargo está en la Declaración de los Derechos del Hombre.

Madre y Esposa 28 años  | 

Chicos, el remedio del Gobierno siempre es el mismo: populismo, decir en los discursos cada 5 segundos la palabra “social”, y sobre todo, crear un clima de inestabilidad económica para fortalecer el loby más básico de cualquier democracia, el votante cautivo del voto obligatorio. Siempre el único favorecido es el gobierno, y sobre todo el Poder Ejecutivo K. Por culpa de esa “mamitis” de los argentinos la dependencia de los argentinos hacia el Estado se expande día a día de forma incontenible. Cuanto más pobre y desesperada esté la población, más socialista se vuelve y, por tanto, más dependiente del Gobierno. El remedio para la crisis y la dependencia del Estado sólo es el cambio a una sociedad capitalista, comenzando por un voto no obligatorio y , lo que nos permitirá recobrar el espíritu de superación y una sociedad próspera, rica y libre. Con este voto no obligatorio, que también podría ser calificado, solamente los que nos preocupemos por el futuro tendremos las decisiones.

para Ricardo. 0 años  | 

Ricardo lo que decis es cruel,. Sí que quieren trabajar en su mayoria. Y claro que agarran trabajos donde les pagan MAL, o los toman "a prueba" y después NO les pagan. Solo quien lo vive o lo ve de cerca lo puede entender, te invito a ser más observador. TRabajan por muy poca plata muchas veces, y por eso NO les alcanza. Que tristeza, a veces trabajan papá y mamá, pero No alcanza y los nenes tienen qe ir al comedor comunitario, las madres empiezan a aceptar los "planes sociales" porque lo necesitan. Los politicos se aprovechan y usan a estas personas como ganado humano. Por eso no quieren que se les dé Educ. sexual ni anticonceptivos, los necesitan ignorantes y en cantidades.

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