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CONTRATAPA

Astronomía homérica

Baikouzis vive en Buenos Aires, diseña mapas astronómicos y es responsable de un revuelo periodístico de proporciones épicas. Por Alberto Rojo.

30.06.2008
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Constantino Baikouzis vive en Buenos Aires, diseña mapas astronómicos para el Observatorio de La Plata y es responsable de un revuelo periodístico de proporciones épicas. “Tengo la cabeza hecha un bombo”, me dijo por teléfono, aludiendo a los múltiples pedidos de entrevista. “Me llamaron de la BBC de Londres a mi casa para hacer una nota en vivo. Eso no me ocurrió en diez mil años”, agrega sin reparar en la ironía de su metáfora: su trabajo, publicado en coautoría con Marcelo Magnasco en la edición de esta semana del Proceedings of the National Academy of Sciences, atribuye cierta literalidad cronológica a la Odisea, el clásico poema griego.

Si la conclusión del análisis de Baikouzis y Magnasco es cierta, la llegada de Odiseo a Ítaca, usualmente considerado un hecho ficticio embebido en el contexto histórico de la guerra de Troya, es un hecho real y ocurrió el 16 de abril de 1178 a. de C., el día de un eclipse total de sol sobre las islas griegas. En un despliegue de meticulosidad al confrontar la sucesión de alusiones narrativas con datos astronómicos, los autores están convenciendo al mundo de algo insólito: todavía es posible decir algo nuevo sobre la Odisea.

La historia comienza en 1990 cuando Constantino, que se autodefine un apasionado por la literatura clásica, advierte, en un capítulo de la Introducción a la Astronomía de Cecilia Payne-Gaposchkin, un epígrafe tomado del canto XX de la Odisea: “El sol ha desaparecido del cielo y se ha extendido funesta niebla”.

En el libro se menciona la posibilidad de que Homero (o los muchos autores que llamamos Homero, como diría Borges) se esté refiriendo a un eclipse de Sol. “¡Cómo se me pasó por alto este fragmento!”, me cuenta Constantino, que lee la Odisea en griego antiguo y se refiere a sus personajes con la familiaridad de un Basile recitando el mediocampo de Boca. El término traducido como “desaparecer” (epidedromen) tiene una connotación de ataque por sorpresa que lo llevó a pensar que en efecto podría tratarse de un eclipse. Un eclipse de Sol es una especie de ataque por sorpresa: si bien la luminosidad va disminuyendo a medida que la Luna cubre al Sol, la oscuridad llega de manera muy abrupta en el momento en que lo cubre por completo. “Lo comprobé en el eclipse del 11 de agosto del 99 en Turquía. Ves luz, luz, mucha luz, luego una pequeña baja de luminosidad y de repente se apaga todo. Es el espectáculo astronómico más emocionante. Las estrellas empiezan a verse, baja la temperatura y la aves se van al piso, confundidas por una noche que llega sin crepúsculo."

Dado el indicio claro de que la cita podría ser un eclipse, Constantino buscó en tablas de eclipses que correspondían a la época. El más cercano era el del 16 de abril de 1178. Lo que sigue es un análisis detallado del viaje de Odiseo, contando los días para atrás y comparando el texto con una reconstrucción del mapa del cielo de ese entonces. “Homero va contando día tras día lo que ocurre en la Odisea desde el momento en que Odiseo abandona a la ninfa Calipso en su viaje a Ítaca. Se arma una balsa y navega con la Osa Mayor a la izquierda.”

“Ésta es la primera cita histórica de navegación astronómica”, comenta Constantino. Homero describe que Odiseo navegaba mirando las Pléyades y la constelación del Boyero. La referencia a la Osa Mayor “no nos sirve”, ya que es circumpolar (gira en el cielo sin ponerse en el horizonte). Pero en los días antes del eclipse el Boyero se veía sobre el horizonte, y se veían Pléyades tal como dice Homero. El otro indicio es cuando Odiseo llega a Ítaca, de noche, y ve a Venus antes del amanecer. Venus, según la época, se ve o antes del amanecer o después del atardecer pero en efecto, en esa época, se ve por la madrugada.

Constantino me cuenta que la elaboración del trabajo fue un diálogo de muchos años con Marcelo Magnasco, biofísico argentino de Rockefeller University en Nueva York. El cuarto indicio, una clave tan crucial como especulativa propuesta por Magnasco, hace que el eclipse homérico sea verosímil: la referencia al dios Hermes que vuela hacia el Oeste, a la isla de Ogigia. La propuesta es que Homero, al referirse a Hermes (conocido como Mercurio por los romanos) se está refiriendo al planeta Mercurio, que cada 116 días cambia de rumbo.

Usando un software de uso comercial, los autores barrieron las 1684 lunas nuevas (necesarias para un eclipse de Sol) entre 1250 y 1125 a. de C., y todos los eventos parecen coincidir en el orden descrito en el texto. El trabajo no es inmune a objeciones y los mismos autores reconocen que no dieron una prueba definitiva, entre otras cosas porque la Odisea fue escrita cinco siglos después de la guerra de Troya, y la información histórica fue transmitida por tradición oral. Pero las referencias son muy sugestivas a la manera de los “trazos de perspectiva dibujados en lápiz detrás de una pintura”.

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Hugo 53 años  | 

Esta muy bueno, lo unico que me hace dudar es que dicho eclipse se vio en America del Norte de manera total y en forma parcial en Inglaterra que es donde se inicia, imposible de ver en el Mediterraneo.

AMANCIO 43 años  | 

que maravilla!!!! bravo chicos!!!!!que caricia al alma y a la inteligencia que regalaronn!!!!!gracias.. Pero tengan cuidado, porque a algun cuidacoches le van a tener que paar para que no te rompan el auto (a vos Constantino que vivis en argentina, a tu socio marcelo no se tiene que preocupar por esto) o algun pendejo paqueado te mate en la calle por nada. LES DESEO EXITOS CON SU TEORIA. Y GRACIAS.

cayograco 26 años  | 

Me parece muy traido de los pelos. Lo real es que si existio una Troya, fue real e incluso donde lo marca homero (asia menor). Pero el tema es que la destruccion de la misma en la epoca aproximada que se fija en los textos homericos no se debe a un hecho del hombre sino que seria algo natural. Asi que mucho eclipse mucho eclipse, pero en los hechos hay cosas que no cierran. Prefiero quedarme con el relato, que ya de por si es algo unico, saber como sentia y pensaba la gente hace 3000 años.

Cristian 31 años  | 

Espectacular trabajo!!!

Benjamín - Córdoba 25 años  | 

Alberto, te felicito por escribir en la Crítica Digital y por tus últimos trabajos de divulgación científica, es tán necesario en este pais que la ciencia se difunda... En una contratapa de hace unos días Martin Caparrós hablaba de que era importante que saliera en las noticias, y alli le dejaba un comentario de que difundir ciencia era lo más importante y necesario. También le comentaba que lo más importante de estos meses a nivel político fue que ahora tenemos Ministerio de Ciencia y Técnica, ojalá puedas hacerle una nota a Lino Barañao para que los lectores podamos escuchar hacia donde se dirige la ciencia argentina. Felicitaciones por la nota Alberto y por usar tu tiempo en difundir ciencia. Saludos! Benjamin.

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